domingo, 3 de marzo de 2013

Impotencia


En el 2006 trabajaba en Ate. Los vehículos parecían tortugas viejas, yo tenía mucha prisa. Había salido tarde. Cuando la custer llegó a donde había ocurrido el accidente, recibí un impacto muy fuerte; hasta el día de hoy, cada vez que lo recuerdo, veo al hombre tendido, convulsionando, piernas y brazos agitándose, como muñeco de titiritero, que ha perdido la pasión por su arte. Tuve la tentación de bajarme, no lo hice. Tuve la tentación de gritarle al imbécil del policía, que lo ayudara, que qué hacía parado junto al hombre, viendo cómo moría. Impotente, bajé la mirada, pero mis ojos, al extremo derecho, vieron a una niña, de pie, temblando, horrorizada. Entonces comprendí, que el hombre moribundo era familiar suyo y que juntos habían intentado cruzar la avenida. ¿Qué será de la niña?, me pregunto, seis años después.

No hay comentarios:

Publicar un comentario